El problema con los artiodáctilos, exceptuando al simpático hipopótamo, es que no conocen nada sobre los números primos, no conciben la naturaleza de los nones. Por ejemplo, la famosa Giraffa Camelopardalis, a pesar de su intimidante altura y sus exóticas manchas, no puede apoyar por completo sus dedos traseros. Es espantoso. Me dan mucha pena. Quisiera poder ayudarlos. Por lo que he inventado, ya desde hace tiempo, y por la curiosa necesidad de apoyar a mi amigo el Dr. Rinoceronte a asir objetos, un aparato para aquellos animales que no alcanzan a desarrollar extremidades completamente útiles en esta complicada vida moderna.