Mis compañeros y yo, es decir, mis amigos del alma, un conejo, un estróbilo, un teléfono inalámbrico que no acepta su condición de inmunidad, una colonia de hormigas, una lista de colores terracotas y un mostacho, hemos decidido abrir, por fin, un blog para hacer nuestras anotaciones sobre cualquier cosa. Mi mascota, una bestia irreconocible, con espiráculos amplios, me mira desde su lecho. Me adora, lo sé. Lindo, Roger, no intentes morderme. Sí, bien. Tengo una sorpresa, una ilustración soberbia. Llevo algunos días haciendo mis propias interpretaciones sobre el Manuscrito Voynich. Espero tener grandes avances. Ah, gracias, Roger. Sí, a continuación la foto (lámina uno):
Y acá están mis avances. Si mi hermoso dios Cthulhu lo permite, lograré descifrar esta historia que inicia: "Sentadas sobre un lago pequeño de manzana, las hermanas dicigóticas eran absorbidas por un misterioso rostro oscuro que las atraía con un aparato nunca antes visto. El mecanismo consistía en perpetrar el cuerpo de una de las hermanas gemelas y succionar, llevándose todo, carne, huesos, cabello..."
Y bueno, acá está el sistema de decodificación que estoy utilizando para descubrir los misterios del Voynich (lámina dos). Gracias, querido, sí, ya lo haré. Más adelante lo sabremos.